“La perla escondida de la mística nicaragüense contemporánea”
Madre Albertina nos introduce en el camino de la mística de la Iglesia y nos plantea un reto para hoy: el reto del anonimato, dimensión existencial que equivalen a despojarse de l0 caduco y revestirse de una nueva manera de ser y estar en el mundo. Es exactamente la expresión paulina “porque ustedes están muertos y su vida está escondida con Cristo en Dios”. Cuando se manifieste Cristo, que es vida de ustedes, entonces también ustedes aparecerán con Él llenos de gloria (Col 3,3) Madre Albertina desarrollo su acción desde una verdadera vida oculta en Dios. Ella optó por el anonimato, y desde ahí hizo posible que la Obra que Dios había puesto en sus manos fuera como ella misma solía decir:”Una violeta escondida en los prados del Señor”. Madre Albertina nos propone un modo de vivir la Realeza de Cristo desde el Ora, labora et passio.
Ora et labora: binomio común al “homo religiosus” de todos los tiempos, vividos en la bimilenaria Iglesia Católica desde los Padres del desierto (anacoretas) hasta hoy (vida religiosa contemplativa, activa o mixta). En esto no hay novedad.
Passio: la intuición novedosa que la Madre Albertina vivió autoimplicativamente, como hilo conductor de su seguimiento radical de Jesús, consiste en que ella optó libremente por crucificar su yo egoísta en la cruz del crucificado, para resucitar a su yo amoroso a la manera de Jesucristo Rey del Universo. Así nació la mujer nueva, ciudadana del Reino de Dios. De esta manera, “passio” es un talante místico-profético al interior del ser humano y del mundo. En este sentido la “passio” plantea la pertinencia teológico-espiritual, la razón de ser y el sentido de la vida religiosa albertiniana y para todo cristiano en la Iglesia, hasta las últimas consecuencias martiriales. De este modo la mística escondida del pueblo cristiano católico nicaragüense, está dando a luz una renovada esperanza para las nuevas generaciones de jóvenes, hombres y mujeres, para que respondan en gratuidad al llamado del Maestro, porque ella fue fiel a la misión que Jesucristo inspiró en su corazón de “mulier fortis”, como María al pie de la cruz. Madre Albertina no nos dijo qué hacer, sino cómo hacerlo. El cómo es el espíritu evangélico de la misión eclesial, instauradora del Reino. Ella no puso el acento en el hacer sino en el ser, y este ser consiste en amar como Jesús amó, creer como Jesús creyó y esperar como Jesús esperó ( fe, esperanza y caridad), las virtudes que se contemplan tan bellamente en esta vida oculta de Madre Albertina.
Entonces es acertada decir que la Sierva de Dios vivió con heroísmo evangélico:
- Su contemplación de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo a la luz del evangelio de San Juan, su predilecto.
- La crucifixión de su yo egoísta en la cruz de Cristo para resucitar a la vida en el amor de Dios.
- Su celo por las salvación de las almas, esto es, por el ser humano integralmente concebido.
- La evangelización en las nuevas fronteras del compromiso, adelantándose así a la misión “ad gentes”, con su peculiar modo de articular vida religiosa y diocesaneidad, en la misión común. Otro de sus grandes aportes.
- Su silencio interior ante la presencia de Jesucristo Eucaristía, siempre a la escucha del Maestro Interior. Como María: “Hagan lo que Él les diga” (Jn 2, 5).
- Su adhesión incondicional al Magisterio de la Iglesia. Su amor al Ministerio Jerárquico. Su defensa inclaudicable de la integridad de la fe ante el materialismo ateo y el protestantismo fundamentalista emergente. Su capacidad para hablar con la voz del corazón y aconsejar a los futuros sacerdotes.
- Su entrega a la cruz y su capacidad para asociar sus dolores artríticos y su ceguera a la pasión de Cristo. Ella ofreció su oblación en el silencio de sus días y de sus noches.
Madre Albertina guardó el secreto de su santidad a los ojos de los hombres, muchos ignoran la hermosura de su alma, su espíritu no fue común ni su humildad ordinaria.
En una sociedad acústica, temerosa de la interioridad que vive en una constante agitación, donde no hay espacio para escuchar al otro ni al Totalmente Otro, la perla escondida de la mística nicaragüense contemporánea, nos hará bien contemplar la transfiguración de un alma que no hizo más que buscar la voluntad de Dios desde el silencio, la sencillez y el anonimato. Por ello, Ora, labora et passio es esperanza.
Fray Jaime Valdivia Pinell, Real.
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